La haka es familiar entre nosotros desde hace poco tiempo.  Ha sido a partir de ver un espectáculo que cuando menos podríamos catalogar de peculiar que la hemos conocido y nos ha llamado fuertemente la atención. Si buscamos sus orígenes vemos que nació en las antípodas, en los pueblos maoríes integrados hoy en día en Nueva Zelanda. Como actividad de teambuilding su trayectoría es muy reciente pero cuando ha llegado a este ámbito lo ha hecho para quedarse entre nosotros dada su espectacularidad, la emoción que nos hace sentir y los sentimientos de unidad de equipo que despierta. Es una actividad con una duración que puede adaptarse de corta a media, que con frecuencia tiene la función de icebreaker, literalmente rompehielos entre participantes en un encuentro que se desconocen entre sí; también a menudo, su danza nos sirve de introducción a un evento que se ve complementado con otra actividad; finalmente, también se organiza como un acto de pura diversión que se nos hace corto por la intensidad, la emoción y diversión que nos genera.

En esta ocasión el lugar de encuentro fue el campus Chateauform La Mola, un marco espléndido en las cercanías de la ciudad condal. Tras una pequeña presentación, se dio paso a una introducción sobre lo que es una haka o un haka, puesto que curiosamente hay divergencias sobre si su género es femenino o masculino. Como muchos habremos visto en televisión la imagen de unos deportistas, muy frecuentemente jugadores de rugby, intimidando o intentando intimidar al equipo contrario, es realmente intimidatoria. En el caso que nos ocupa los participantes eran miembros del mismo colectivo empresarial y pertenecían a una empresa electrónica japonesa de ámbito mundial. La intimidación no fue demasiada hasta que se pasó a la sesión de maquillaje. En aquel momento caras de ángel cambiaron por completo su expresión, y lógicamente, empezaron los comentarios y las risas. A continuación llegaron los ensayos. La letra de la haka ¡Ka mate! ¡Ka ora! no es complicada y se encuentra impresa en uno o dos pop ups frente al público, pero la dificultad estriba en que su texto está escrito en una lengua desconocida para todos.  Capítulo aparte es el hecho de que hay que ensayar el plato fuerte que es la coreografía. Ensayar y aprender de memoria. Las cosas en este apartado se complican pero, hasta cierto punto. El baile tiene poca complejidad y su ritmo es muy marcado lo que facilita su interpretación y, por otra parte, la letra de la haka acaba por entrarnos, de forma que más de uno llegaría a casa y montaría su propia haka familiar desafiando a los suyos para ver quién la aprendía antes, la bailaba con más destreza y ponía la cara más terrorífica.

Los beneficios de la haka son evidentes para todos, puesto que de entrada todo el mundo disfruta de un rato en el que los participantes se relajan y en cierto modo se liberan. Aparte de ello, y por si este aspecto no fuera de por sí suficiente, refuerza el espíritu colectivo, y el sentimiento y orgullo de pertenencia a su equipo, y por tanto, a su empresa.

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